martes, 17 de abril de 2018

Aliste, Rajoy y la capa de la vergüenza

No soy de Aliste, usted tampoco. Yo no he hecho nada para merecer una capa alistana pero usted desde luego tampoco.

Yo, al menos, podría cantarle varias canciones populares de Nuez o de Puercas, reconocer una gaita tocando una jota de Palazuelo de las Cuevas y sabría explicarle a usted qué son "Los Carochos" de Riofrío.

Podría decirle qué se siente al escuchar a lobos ibéricos y qué influencia ejerce este animal en la comarca y en todo el noroeste de la provincia, cómo es el traje regional alistano y lo que significa la palabra magosto, aunque siendo usted gallego a lo mejor ésta última no hace falta explicarla.

Le diría que no soy de allí, no soy alistano nativo aunque haya sudado su traje típico durante 20 años en España entera y en parte de Europa.

También sabría explicarle cómo Aliste ha ido mermando a una velocidad espantosa, cuántos niños nacen en este interior al que viene usted a charlar sobre despoblación como si supiera qué es eso, como si conociera de primera mano toda esa pizarra y piedra que, harta de estar desocupada, se cae a pedazos.
A los de su bando siempre les preocupó más el ladrillo.

Escucho la realidad de los alistanos a diario no como usted que viene a un teatro protegido por policías para que no oiga las verdades de los que se manifiestan en las calles aledañas.

Lo que no sabría explicarle muy bien, Mariano, es por qué usted ha recibido en su espalda el legado en el que se refleja una tierra parda, y en el que hemos aprendido a mirarnos todos los zamoranos para sentirnos parte de un mismo todo; hijos, hermanos y padres de este lugar al que usted y los suyos han dado la espalda toda la vida.

Qué es lo que ha hecho usted por los actuales 7000 y pico habitantes de Aliste y extrapolando esta prenda a símbolo provincial por los 170.000 que ocupan Zamora.
¿Qué tiene de zamorano y por qué merece una honra?

Quizá la diferencia entre usted y yo sea que yo no tengo en mi mano la posibilidad de revertir este proceso de vaciamiento y usted sí aunque desde luego a mi me preocupe bastante más.

Hoy más que nunca necesitamos tener recursos materiales e inmateriales que nos vinculen a Zamora, que mantengan vivo el recuerdo de quiénes somos ya que, si te has fijado un poco, esta provincia se muere, la matáis y la matamos.

Como quien lleva flores a la tumba en memoria de sus antepasados nosotros utilizamos el folclore, la conservación de fiestas tradicionales, la oralidad, la vestimenta... etnografía de ayer para no perdernos en una actualidad rural asfixiada y así no olvidarnos de nosotros mismos.

El mundo rural que hoy está vacío te agradece su asesinato honrándote con un signo de arraigo y raíz, ejemplo de cómo se puede vender algo tan valioso como el pasado por una gloria inexistente y una promesa que no va a llegar nunca; besar la mano de quien no solo no te da de comer si no que lleva 40 años quitándote hasta las migas.

Qué vergüenza ver cómo en el año 2018 seguimos rindiendo pleitesía como verdaderos vasallos de épocas feudales.

Vuestras políticas de verdugos han machacado tierras como la nuestra que tiene que aguantar que vengáis a hablar dos escasas horas sobre despoblación como si los entendidos fuerais vosotros y tuvierais alguna idea de lo que es vivir en una localidad donde hace más de 20 años que no nace nadie y ve cómo todo su alrededor emigra o se muere. Aquí no nos queda otra posibilidad que esas dos, emigrar o morir.

Dos horas es suficiente para esta gente para ahondar en un tema tan grave como la despoblación que sufren muchas provincias de España. Una charla entre amiguetes que versa del 80% del territorio del país que ellos controlan pero que solo ocupa un escaso 20% de personas. La garantía de que los niños reciban una educación en las mismas condiciones o que la sanidad llegue a todos los rincones de la misma manera ya si eso lo comentáis en el bar del congreso.

Pero le ponemos una capa de honor, un premio a la ineptitud y la ceguera, a la venta del campo, al olvido no solo en los presupuestos si no también en la vida política general. El abandono de la tierra hoy se te compensa y tú no sabes ni lo que te llevas a tu casa.

Bendita mujer que gritó a las puertas del teatro Ramos Carrión que Aliste había sido humillada, la habéis humillado entre todos los que os prometéis salvadores, cuando los verdaderos superhéroes no llevan capa y son más anónimos.

No creo que merezcas esa capa parda al igual que no creo que merezcas el aprecio de un pueblo que muere y que a tres señores les ha dado igual vender su dignidad al peor postor con tal de vivir solo dos horas más.



sábado, 24 de marzo de 2018

Semana Santa: la ciudad que espera

A las 7 en la Farola.
Puede ser La Farola, El Merlú, Viriato, La Valenciana o cualquier sitio emblemático del centro de la ciudad, pero cualquier día de Semana Santa siempre empieza así, quedando con los tuyos, juntándote, reencontrándote donde siempre para volver donde todos los años y hacer como que la vida no pasa. Ahora ya hablas de trabajo, de lo harto que estás de tu jefe o de lo difícil que está todo. 
Pero es Semana Santa, lo único en lo que piensas ahora es en comprar una bolsa de pipas (pipelera incluida), coger un buen sitio y sentarte a esperar. Esperamos a que llegue la procesión y esperamos ver las mismas caras pasar, los adolescentes de en frente flirteando en sus primeras procesiones sin familia, esperamos que no nos toque en la esquina porque siempre te toca a ti de tu grupo, no tener que discutir con el que llega a última hora a intentar colarse y esperamos que el niño que se te pone delante aguante y entienda qué hace ahí viendo una masa de gente disfrazada. 
Esperamos escuchar a lo lejos las esquilas del Barandales o los tambores de la banda de cornetas para avisarte de que ya viene, que te levantes y le pidas a tu amigo que te limpie la espalda llena de polvo de la piedra en la que estabas apoyado y pongas el móvil en silencio.

Y cuando pasa y ya está vista nos vamos a esperar de nuevo la siguiente. Nos pasamos la semana esperando como una metáfora de esta ciudad que siempre espera algo que no termina de llegar, a veces procesiones y casi siempre oportunidades y un futuro un poco digno para que la sangría de despoblación no termine de vaciar las calles que hoy se abarrotan de gente, pero que mañana vuelven a estar frías y pidiendo a gritos que alguien haga algo para que Zamora no se convierta en un gran cementerio con un pasado glorioso pero sin un futuro que legar. La conservación pasa por que haya alguien que la conserve.

Miramos al cielo los que nos gusta la Semana Santa pero también miran los comercios, los hosteleros y todos en general esperando que no llueva y el dinero fluya de una vez por todas en la ciudad para poder resistir otro poquito más, que luego siempre vienen mal dadas, eso sí que no falla.

Nuestra Semana Santa es volver a vivir esos diez días que siempre son de la misma manera, con los mismos a ver lo mismo; ese es el rito más importante, lo que hace que queramos que llegue para parar y olvidar el resto del mundo, para sentirte protegido, en casa.

Disfrutad zamoranos, exiliados y turistas, disfrutemos de nuestra semana de Pasión, de nuestra gente, del calor de los que vienen, antes de que la Resurrección, paradójicamente, vuelva a arrebatarnos la vida y todo se reduzca de nuevo a esperar un milagro que parece que se retrasa.


miércoles, 21 de marzo de 2018

El día que se juzgó a Ana Julia por asesina, inmigrante y negra

Siempre hemos sabido que parte del éxito de las redes sociales es la distancia física con el resto de personas con las que interactuamos, lo que nos concede un margen para decir o mostrar lo que queramos sin la necesidad de dar explicaciones sobre ello en un corto plazo; si utilizamos el anonimato ni te cuento.
Realmente es una manera muy eficaz de dar rienda suelta a las cosas que se nos pasan por la cabeza y que parezca que no tiene consecuencias: con un click apagamos la realidad virtual y volvemos al cauto mundo real en el que expresar absolutamente todo lo que piensas pasa por la respuesta inmediata de quien te rodea, por lo que hay que pensar un poco más o ser políticamente correcto. No se si somos lo que mostramos en facebook, lo que hablamos mientras tomamos una caña o una mezcla de ambos.

Desde luego estos días hemos quedado retratados. Millones de comentarios racistas, misóginos y absurdos en contra de la inmigración han pululado por Internet avalados por el resto de usuarios y con un feedback bestial en hilos de medios de comunicación supuestamente serios y neutros sedientos de visitas y morbo.
Y no. No soy un insensible al que no le ha dado pena la muerte del pobre Gabriel (aclaro esto porque en la última semana en cuanto juzgas según qué comentarios te llaman inhumano o escoria).

Solo hace falta pensar con un poco de objetividad para darte cuenta que la pena de muerte o la prisión permanente hace que retrocedamos siglos en valores democráticos y yo estos días he visto a mucha gente pidiendo, firmando y exigiendo condenas así. 
Puedo entender que ante un hecho como este y en una constante avalancha de información florezca el sentimiento de rabia pero no puedo comprender que la subjetividad nos ciegue, que clamemos venganza y no justicia y me da mucho miedo que confundamos una cosa y la otra, que no sepamos distinguirlas. Hay que ser consciente de que la justicia no es de aplicación personal, que es común y que la venganza se trata de una reprobación más por sentimiento.

Muy bien, apliquemos la prisión permanente: ¿a quién se la aplicamos? ¿Solo a Ana Julia y a aquellos casos que salten a la opinión pública?, es decir, ¿qué vara de medir utilizamos? ¿qué casos son tan graves como para justificar que una persona no se vaya a reinsertar jamás, los que se hablen en el programa de Ana Rosa? ¿Deciden los jueces que una persona va a ser mala y reincidente de por vida? Venga ya. Los jueces aplican justicia, no moral. Y resulta un tanto absurdo que la sociedad mezcle una cosa con la otra por un odio de tres días.

Leyendo muchos comentarios uno se pone a pensar que en la mente colectiva la percepción del delito es mayor solo por el hecho de que ella sea negra y su procedencia latinoamericana, como si eso fuera un agravante del propio delito. Para mucha gente ha sido la constatación empírica del prejuicio de la mujer latina que llega a "nuestra idílica nación" a cumplir el sueño de sacar el dinero de todo hombre viejo inocente que se encuentre por el camino.
Hemos vivido muchos juicios sociales paralelos a investigaciones jurídicas de este tipo, pero ninguno nos había llevado tan lejos como para estigmatizar de nuevo la condición de migrante de una persona y por la boca (dedos más bien) han salido pensamientos que no están bien para decir en público pero que realmente pertenecen a nuestro modo de ver la vida. España es la eterna "yo no soy racista pero...".
Se está pidiendo que Ana Julia cumpla condena en su país de procedencia, un modo de echarla de España para no pagar su estancia en la cárcel. Si no se ve la xenofobia que hay en este tipo de comentarios es porque la llevamos muy dentro. Nadie ha pedido una expulsión del país de "El Chicle", asesino confeso de Diana Quer, cuando la atrocidad es similar y no es por el delito en sí sino porque uno es un hombre español y la otra es una mujer extranjera, latina y ex-puta, clichés que ofrecen un plus al ideal común de que la inmigración es peligrosa y que, como mínimo, hay que tener cuidado. Se trata de una falacia que vende y que se retroalimenta con sucesos así, donde los medios de comunicación además nos han dejado claro en cada uno de sus artículos el origen de la asesina, tanto que al final todos hemos creído que ese dato era esencial para la investigación, que explicaba ciertas cosas.

Además hemos traspasado límites en la empatía. Ponerte en el lugar de otra persona no te da derecho a escribir una carta suplantando la identidad del pequeño "dirigida a sus padres desde el más allá": es cruel si el señor que lo hizo fue para darse a conocer profesionalmente y si no fue por ese motivo sigue siendo una invasión tremenda de la vida personal de un niño que ni siquiera está ya en este mundo. Estamos muy faltos de tacto y sensibilidad pero no de la viral sino de la real.

No voy a dar el discurso de que "es que sentimos más pena por un niño asesinado en España que por los miles y miles en Siria" porque, aunque sería certero decirlo, el mundo nos ha enseñado que cuanto más cerca pasa algo mayor apego genera en nosotros y se trata de algo más bien psicológico: sentimos más miedo si una atrocidad ocurre a nuestro alrededor no solo física si no también culturalmente que cuando es lejana.
Ojito, que a pesar de esto todos somos igualmente humanos y aunque la piel que nos recubre sea diferente el interior puede ser negro, blanco o gris para todos en cualquier momento de la vida, no nos olvidemos.








miércoles, 7 de marzo de 2018

30 razones para apoyar la huelga feminista

1. Porque se trata de un punto de inflexión en las relaciones sociales entre mujeres y hombres.
2. Porque es el culmen de varias décadas de protestas y movilizaciones en torno a la figura de la mujer en todos los ámbitos de la vida.
3. Porque si algo hemos de aprender es que los valores considerados como masculinos (fuerza, valentía, poder...) y los considerados femeninos (delicadeza, suavidad, cuidado, muestra de sentimientos...) no son inherentes como han hecho que creamos durante siglos y no es a lo que debe aspirar cada persona según su sexo, sino que es un constructo social y cultural con el que hay que terminar.
4. Porque las cifras hablan y la desigualdad es real.
5. Porque solo debes preguntarte quién lleva en tu casa las riendas del hogar.
6. Porque mis amigas, mis compañeras, mis hermanas, mis primas, mis conocidas y las que no lo son no pueden pasar miedo si van solas por la calle.
7. Porque tu cuerpo es tuyo.
8. Porque la corbata no ciegue y rompamos el techo de cristal.
9. Porque puedas quedarte embarazada si es lo que quieres y no temas perder tu trabajo.
10. Porque la sociedad no te presione a que tu meta en la vida sea procrear y "que no se te pase el arroz".
11. Porque vistas como vistas nadie te juzgue jamás.
12. Porque si dices no quede claro que es no.
13. Porque decidas por ti misma si quieres quedarte en casa.
14. Porque las niñas y los niños aprendan desde que nacen que pueden jugar con lo que quieran, que los colores no entienden de sexos y que las oportunidades son las mismas para todos y todas.
15. Porque ni se mate ni se apedree ni se insulte ni se venda ni se trafique con ninguna mujer nunca más por razones económicas, culturales y/o religiosas.
16. Porque es la cualificación y la valía la que hace a los y las profesionales, no lo que tengas entre las piernas.
17. Porque la condición de mujer no acarree desigualdad, la de mujer negra doble desigualdad y la de mujer negra y lesbiana triple desigualdad.
18. Porque el abuso sexual sea para la sociedad abuso sexual y no volvamos a escuchar "es que ya no se va a poder hacer nada".
19. Porque la chica que meta en su cama a quien le de la gana y cuando le de la gana no tenga que soportar que la llamen puta, fresca o guarra, ya que no decimos puto, fresco o guarro.
20. Porque "ayudar en casa" es un insulto si el peso de la organización del hogar recae solamente sobre ella.
21. Porque todas y todos debemos cuidar en igual medida a los hijos e hijas, a las personas mayores y a las personas dependientes en la medida de lo posible.
22. Porque reflexionemos sobre las conductas inadecuadas en nuestro día a día.
23. Por todas esas mujeres que no van a poder ir por tantísimas razones; que su voz se oiga desde sus casas, sus trabajos o donde quiera que estén.
24. Porque los hombres puedan llorar, mostrar afecto o hablar de sus sentimientos sin las ataduras de una sociedad cargada de prejuicios sobre ello; por no volver a escuchar "eso es de nenazas".
25. Por la transversalidad de género y la lucha contra la discriminación estructural.
26. Porque hombres y mujeres estén igualmente representados en los distintos ámbitos de la vida: laboral, social, político, económico...
27. Porque se reconozca el trabajo de todas aquellas mujeres que, sin cobrar, han pasado su vida sacando adelante a sus familias desde el anonimato de la casa. Gracias.
28. Por acabar con la violencia machista. Que nadie vuelva a decir que los problemas se barren para dentro; que sepamos que es un problema de todos, estructural, de educación y de solución pública.
29. Porque el físico de las mujeres no esté siempre cuestionado. Por la tortura que supone un canon de belleza irreal, la cosificación mediática, las miradas acusadoras a las mini faldas y los escotes, y la extrema presión de perfección en cuanto a cuestiones corporales: depilación, maquillaje... Que la sociedad asuma que los cuerpos son perfectos siempre.
30. Porque feminismo es igualdad, no otra cosa.

martes, 3 de octubre de 2017

La vergüenza de un país

Podemos debatir, estar a favor de todo y en contra de nada, hondear banderas de mil colores en pos de la libertad y el progreso pero solo una lectura es posible de este 1-O: la manera de hacer política en este país no funciona.
Exigimos únicamente la idea de democracia que nos viene al dedo y aun nos molemos a palos por nuestra patria... ¡Vaya siglo nos espera! Parece que la guerra de los treinta años ha durado un poco más de lo que anunciaba.

Por un lado un gobierno que no deja expresarse y por el otro uno que solo quiere expresarse, sin un proyecto de lo expresado. Interesante manera de hacer política.
Ni diálogo, ni consenso, ni nada. Mientras se nos obliga a posicionarnos como enemigos unos de otros por ideales, ellos no reciben porrazos ni insultos. Lo de siempre: los pobres luchando para que el interés del rico se fortalezca. 
Hace gracia hablar de los catalanes como si fueran marcianos raros que pasan las 24 horas del día con la palabra "indapandansia" en la boca y quemando banderas rojigualdas, o escuchar cómo ciudadanos catalanes catalogan a todos y cada uno de los españoles como fachas y estúpidos derechones que les roban cuando su ahora idílico partido CiU hizo que gobernara Aznar en este país y avalaron los recortes de Mariano Rajoy. Interesante manera de ver la política cuando nos apetece.

¿Qué interés tenían los partidos en convertir un conflicto exclusivamente político en social? A la vista está: convertir las fronteras en sentimientos devuelve votos perdidos: por un lado la "españolidad" ha unido a millones de personas bajo el manto de los valores populares y por otro la "catalanidad" ha convertido a un partido lleno de putrefacción en la salvación divina del demonio. Hay tanta mierda debajo que cuando levantemos las faldillas el polvo nos va a comer. Interesante manera de socializar la política.

Hablamos de constituciones y estatutos como si estuvieran por encima de las personas, pero si millones de personas están hablando habrá que escucharlas, papeles aparte. Claro que ni es oro todo lo que reluce ni plátano es, y yo veo una pataleta de niño pequeño pidiendo un juguete para quedarse con la caja cuando se lo den, ¿qué reglas de juego tenéis una vez consigáis el osito de peluche?. Derecha, izquierda, anticapitalista, delante, detrás, un, dos, tres. Interesante manera de construir un país.

Puñetazos, porrazos, pucherazos, sangre, lágrimas, bravuconadas, trasatlánticos amenazantes, tráfico de urnas, violencia, insultos, ilegalidades, vergüenza. De todo menos racionalidad. ¿En qué momento un gobierno da órdenes a su cuerpo de seguridad para aporrear a ciudadanos corrientes con un papel en la mano? y sobre todo y si el referéndum ya era ilegal ¿para qué un despliegue tan grande si el resultado no iba a ser vinculante de todos modos? 

No podemos consentir que este espectáculo quede impune, y menos todavía podemos enfrentarnos entre ciudadanos de a pie. Las responsabilidades a la clase política incapaz de escuchar a su pueblo, de llevar un país, o dos. Y mientras el jefe de Estado, Felipe VI, escondido en su guarida por si vienen mal dadas. 

A todos, interesante manera de hacer patria, de velar por las personas, de hacer valer la palabra que de tantas veces sonada estos días ha quedado completamente devaluada, la querida democracia.














sábado, 26 de agosto de 2017

Terrorismo, inmigración y fronteras

Es curioso que los humanos nos consideremos dueños del suelo, de trozos de tierra, de parcelas con fronteras convencionales. Que hayamos convertido algo natural en artificial, fragmentado, como si el mundo desde arriba se viera con líneas que separan estados, pueblos o culturas, lo que en definitiva nos clasifica como personas distintas, nos convierte en seres diferentes, nos posiciona en contra de los que están al otro lado de un abismo imaginario.

El problema de todo esto es que, en consecuencia, el ser humano tiende a pensar sus ideas y las de "su grupo" como ciertas o más racionales, perdiendo así toda capacidad de empatía y análisis de razón más allá del "es que ellos son salvajes". La leyenda del salvaje viene de lejos, desde que la colonización hiciera a europeos superiores moralmente frente a territorios vírgenes en cuanto a lo que se consideraba modernización y justicia legal o divina (justicia o modernización entendida desde el prisma de su propia retina). Así, quien está fuera de las fronteras consideradas primermundistas está lejos de tener un discurso con validez.

Recordemos que la globalización ha superado esas fronteras pero parece ser que solo en materia tecnológica y económica. Este doble rasero muestra una cara bruta de los humanos: somos capaces de tener en nuestra mano el poder de unir el mundo y sin embargo cada día estamos más lejos, nos centramos más en lo que yo o mi entorno puede obtener que en constituir algo de mayor alcance y para un mayor beneficio común.

Que Dios, Alá o Buda me libren de justificar un ataque de cualquier tipo. Lo primero porque en el nombre de deidades abstractas se han masacrado nombres concretos con vidas, sueños y futuros de millones de clases y eso visto objetivamente es aterrador.
Lo segundo porque cualquier asesinato es injusto y eso no es rebatible.
Como tampoco es justo que la generalización nos convierta en pecadores a todos, en vez de buscar causas, soluciones e Historia en la que ahondar y de la que aprender.
Siguiendo en la línea de que cualquier asesinato es injusto, tenemos motivos suficientes para pensar que cuando se mata en nombre de la religión mostramos más miedo e ira que cuando se hace en nombre de otra causa, y sobretodo de otro valor, bien sea por cuestiones meramente personales o culturales o bien porque cada vez que se realiza un ataque terrorista (en occidente) nos abruman con información de todo tipo y sentimientos de miedo infundado y alarma crítica, que en última instancia provoca odio infundado, racismo y xenofobia en general.
Ojo, tan falaz es decir "todos los musulmanes son terroristas" como absurdo es comentar "yo conozco a un musulmán y es buena persona". Llevamos muchos días viendo un verdadero impulso de la islamofobia sin sentido, barbaridades como "es que cobraban pensiones españolas", "basta inmigración, que no entren en NUESTRO país" o "hay que atacar". La tendencia a confundir el número, las causas, las consecuencias y los ataques de la inmigración y los prejuicios sobre todo ser que no sea europeo nos mueven a pensar en invasiones masivas no solo físicas sino también sociales y culturales. El peligro de ello es que el odio profundiza y ataca nuestro sentido de la identidad y de la cohesión.

¿Seguro que la inmigración trae terrorismo? Tenemos una idea de la migración que tiene mucho que ver con un concepto psicológico: el locus de control. Es la percepción que tenemos sobre las causas de un acontecimiento. En este caso tendemos a pensar en la emigración por causas únicamente externas a nosotros, "se nos obliga a irnos", "aquí no hay nada que hacer", "España no ofrece" y en la inmigración por cuestiones meramente internas: razonamientos que tienen que ver con sus formas de ser, de pensar y de actuar en la vida, y una especie de maldad que les rodea.


El desconocimiento y el miedo cuando se unen son la peor arma.

viernes, 23 de junio de 2017

Machismo y juventud

El machismo está presente en nuestro día a día, en acciones cotidianas que catalogamos como normales e incluso divertidas; son micromachismos agarrados tan fuerte en nuestra sociedad que muchas personas que incluso defienden ideas contrarias, acaban contradiciéndose en sus actos o palabras. Es la base actual en la que se cimenta el heteropatriarcado, la capa invisible de falsa evolución y palabras bonitas que el viento cultural vuelve a destruir una y otra vez entre piropos y cacharros por fregar.

Si ya no me valía al 100% la excusa de que la generación de nuestros padres y/o abuelos son hijos de su época y hay que respetar que cambiar una visión del género después de estar pegada a ellos durante cinco, seis o siete décadas es algo prácticamente insalvable del todo, lo que ya no es tolerable es que un adolescente, un grupo de niños de cierto colectivo no solo se mofe del feminismo, sino que abandere el machismo entre risas y carteles, y responda ante una iniciativa contra las agresiones sexuales dibujando el más claro sometimiento de la mujer, justificando la agresión física y la violación como arma de hombres.

Se puede pedir perdón por ser consciente de un comportamiento penoso en redes sociales, y hacerlo incluso sinceramente y sintiéndolo de verdad, pero la cuestión es que esas ideas se propagan de mente en mente cada día, con cada broma, con cada gesto que, siendo explícito o no, invita a aplaudir una superioridad masculina.
Condenamos el machismo en concentraciones, en actos, en declaraciones públicas, de puertas para afuera, pero en el comportamiento diario de las personas, en el que se muestran como realmente son y piensan, las conductas machistas de hombres y mujeres son innumerables, y no nos damos cuenta de ello.

De verdad, no me entra en la cabeza cómo unos chavales que comienzan a entrar en la vida social adulta puedan formular este tipo de acciones tan graves, cómo pueden seguir pensando así los hijos del siglo XXI, cómo el sexismo y la misoginia pueden merodear tan campante y aparentemente de forma silenciosa dando fe de lo viva que sigue la cultura de la violación.

Y ahora que ya estamos en San Pedro y las peñas tienen sus camisetas listas, haz un experimento: sal a la calle y pregunta a la gente qué les parece que los chicos y las chicas se corten las camisetas de sus respectivas peñas. Como diría el típico artículo de facebook la respuesta según el género te dejará helado.


miércoles, 22 de febrero de 2017

La España profunda

Últimamente se escucha con frecuencia el término "España profunda" en referencia a una parte de la sociedad española que incluye a habitantes de zonas del interior y en concreto de áreas rurales.

El concepto se utiliza en términos peyorativos, y remarca la baja cultura de éstas personas y sus inclinaciones políticas conservadoras, creando una especie de sociedad alternativa anclada por completo en los años 70, donde el NO-DO sigue contando lo que pasa en los sitios que sí han evolucionado. Cuando se pronuncia, uno no puede evitar pensar en una señora mayor vestida toda de negro, de algún pueblo recóndito de Extremadura o Castilla y León sentada en el poyo de la puerta de su casa.

Aquellos que, saltando en el concierto de su grupo preferido o sentados en una butaca de cine, ondean la bandera de la cultura únicamente como expresión artística, olvidan que el concepto tiene connotaciones tan amplias como años tiene el universo, y que desde luego, decir que alguien "no tiene cultura", es cuanto menos, absurdo en sí mismo, ya que el ser humano por el simple hecho de vivir en sociedad es cultural inevitablemente.
Espero que aquellos que defienden que "cultura" es sinónimo de estudio, y hayan cumplido su enseñanza básica, sepan colocar en el mapa de su país localidades como Zamora, Cuenca, Soria o Albacete sin dudar si alguna es realmente una provincia o para qué necesitan saberlo.

Aclaremos términos: "España profunda" es, en realidad, un ideal de un pasado muy reciente que los jóvenes del siglo XXI atribuimos lejano desde el móvil, pero cuyos pasos nos pisan los talones. Es la historia de tu abuelo, de la posguerra, de la anécdota de turno sobre el hambre y los amigos muertos. Suena a siglo XII, y a capítulo 18 del libro de Historia del instituto.
La mofa de un resquicio de nuestro pasado menos pasado es un insulto a la memoria colectiva de varias generaciones que sacrificaron a veces incluso hasta la dignidad para tener un futuro menos sangriento y difícil. Y aquellos que desde grandes urbes, zonas costeras o simplemente desde encima del hombro miran lo rural con desprecio y gracia por el atraso tecnológico o la escasez industrial deberían saborear las mieles de esa cultura, su cultura, para darse cuenta de dónde vienen.

Olvidar el pasado es dejar el futuro vacío.

Ojalá la señora sentada en el poyo se levante, coja su bastón y nos de a todos un buen capón en la cabeza, a ver si así organizamos bien nuestras ideas.

viernes, 30 de diciembre de 2016

Un 2016 pegados al móvil

Los memes, gifs, follows, retweets, likes, vines y stories guiaron nuestro día a día este 2016, y en gran medida.
Hicimos mannequin challenge, bailamos dab dances, y agotamos miles de megas cazando pokémon. Cámara frontal en mano nos hicimos miles de selfies, y las subimos a todos lados.
Criticamos el ascenso de Trump en Twitter, y le dimos a "me asombra" a la noticia de El Brexit. El año del desgobierno y la vergüenza política española quedó plasmado en nuestros comentarios, y ese jocoso chiste que hice sobre la forma de gobernar del ayuntamiento de turno fue el que más me gustas tuvo en aquel hilo del periódico local en facebook; toda una proeza.
Escribimos en el móvil "cuñadismo" y "populismo" unas cuantas veces, y me quejé sobre los dramas del primer mundo sentado en esta cómoda silla en mi blog.

El boomerang del brindis con los amigos no faltó cada sábado, y bien entrada la noche mandamos mil audios al grupo de whatsapp de los amigos para fardar de pedo y de cuerdas vocales.
Ardieron las redes cada día, con cada gesto, palabra o existencia misma.
Se nos recomendó un test por día para que hiciéramos click: "adivina de qué casa de Hogwarts eres", "con qué pokemon te identificas", "cómo de listo eres en geografía"; e incluso vimos millones de listas de "los 10 pueblos más bonitos de España", "los 20 consejos para maquillarte en un santiamén", o "las 15 islas más peligrosas del mundo", amén de esos titulares tan asombrosos como desconcertantes sobre "lo que le pasó al cocodrilo al final de esta historia te dejará de piedra". Perdimos mucho tiempo.

Cambiamos nuestra foto de perfil infinidad de veces para que el mundo viera todo lo que hacemos por las víctimas de atentados terroristas.
Nos quejamos de que la generación de nuestros padres sigue mandando cadenas de mala suerte por whatsapp, cosa "tan de los 2000..."
Escuchamos muchísima música en spotify, y decenas de series nos encandilaron en netflix y hbo; aunque los libros siempre en papel, que esa modernidad de leer en digital es demasiado.

Hubo muchos dramas en 2016, y nos quejamos de ellos insistentemente, diciéndole a Europa, por ejemplo, que viera esos vídeos que nosotros veíamos en redes sobre los refugiados, esos niños que escapan de guerras, esos cuerpos que caen al Mediterráneo, y joder, pasa al siguiente link que mi blogger preferida ha subido ya vídeo a Youtube.
Pusimos frases trascendentales con cada muerte que nos ha dado este año: Bowie, Castro, Cohen o Alan Rickman, y nos volvimos a cambiar la foto de perfil para sacar ese fan que siempre hemos sido de todos ellos.
Compartimos muchas canciones, pero sólo aquellas que queremos que los demás vean que escuchamos. Aunque también compartimos muchas grandes voces, normalmente de concursos, adjuntando emoticonos de asombro.
Nos han baneado, hemos hecho spoiler, y nos hemos desetiquetado de lo que no nos gustaba. Ese grano no me representa; o perfectos o nada.
Nuestro gato tiene más selfies que nosotros mismos, y el perro está hasta las orejas de que le hagamos vídeos mientras corre por el campo.
Nos cambiamos la cara millones de veces con nuestros amigos con ese filtro de snapchat, y al final no subiste el de la abejita que te cambia la voz porque te parecía demasiado.
Mandamos miles de fotos del sitio al que viajamos, e hicimos unas cuantas a los aviones a los que nos montamos. Y cada día de running y antes de la ducha compartimos con el mundo nuestra marca personal acompañada del icono del brazo fuertote.

Con cada hamburguesa o pizza que comimos, nos llamamos gordos cariñosamente en una storie, y a cada restaurante que fuimos se lo hicimos saber a todos. Siempre con sonrisas, con caras sonrojadas, o con flamencas.

Mañana alguien que ha sido persistente subirá a Instagram su 366 of 366, y tu muro se convertirá en una especie de postal navideña ficticia con quinientas felicitaciones.

2016, nos has dejado sin batería y con los pulgares temblando, espero que estés contento.
2017, haz que nos riamos más cara a cara, sin tanto vídeo viral de por medio.


viernes, 16 de diciembre de 2016

La otra cara de la estación de Otero

En un mundo sediento de titulares morbosos sobre los que volcar toda nuestra ira y reproche, aparecía hace no muchos días una noticia digna de provocar el enfado de los ciudadanos: el ministerio de fomento va a construir una estación de AVE en un pueblo de Zamora de veintiséis habitantes, infraestructura que nos va a saquear de las arcas públicas la friolera de 4,6 millones de euros, ¡para sólo veintiséis habitantes! ¡qué desfachatez!

La noticia corrió como la pólvora, y nadie entendía cómo a un pueblo donde no hay bar, de una provincia donde no hay juventud, pueda llegar la alta velocidad. ¿Para qué?
Claro que la noticia escondía muchos más entresijos, a lo que medios, y sobretodo lectores o espectadores no prestaron atención, o no querían prestarla.

Como ni yo soy un experto del tema, ni podría explicarlo medianamente bien, adjunto un link para navegar por el mundo del ferrocarril, los PAET y el por qué de una estación en Otero de Sanabria:


Al margen de las necesidades técnicas, surge en este debate un componente más: Otero tendrá estación porque no la tendrá Puebla de Sanabria, debido a su orografía montañosa. Esto significa que la estación no es para veintiséis personas, ni un capricho a "cuatro viejos". La estación dará cobijo a la zona noroeste de la provincia, Sanabria y Carballeda, al noreste de Portugal y al sur de Ourense y León.

Ni que decir tiene que todo este tumulto de voces y alardeo de derroche sólo es un encubierto desprecio por el desarrollo del mundo rural, por otro lado escaso, que profesan aquellos que desde las grandes ciudades tienen su movilidad cubierta, y no comprenden que las personas "provincianas" y de boina deban moverse de la lumbre de su hoguera. 

Sanabria es una comarca zamorana que separa esta provincia castellano leonesa de Galicia, bien conocida por su grandioso lago, fuente principal de ingresos de esta zona gracias al turismo.
Su evolución demográfica es alarmante, pasando de tener un censo de más de 33.000 habitantes en 1950 a 6.500 en la actualidad, con un elevado envejecimiento de su población y una tasa de natalidad ínfima, lo que augura un futuro de abandono y pérdida de localidades en no muchos años.
Sé que el futuro de San Román de Sanabria, Calabor, Villanueva de la Sierra o Vime no es motivo de preocupación en los grandes círculos ni en la política nacional porque no revierte en votos, pero los números hablan, y las pequeñas provincias del interior os están gritando que la desaparición del campo está a la vuelta de la esquina.

Por eso, Sanabria, cuya economía está prácticamente basada en el turismo (más de 600.000 visitantes al año), merece como cualquier otro sitio, y sin tanta mofa, comunicarse con el país, enseñar al mundo su pequeño paraíso y levantar la dignidad de una parte de la población que aunque anciana, intenta luchar por la tierra que nos ha mantenido con vida, pese a tantas adversidades.


miércoles, 30 de noviembre de 2016

La mala educación con los camareros: typical spanish

España, primer país del mundo en densidad de bares, uno por cada 175 habitantes, 260.000 en total. El bar de pueblo del palillo en la boca, el chato de vino y el suelo empapelado de servilletas, el gastro-bar, el pub, el de manolo, el del tapeo de los viernes, el del café mañanero, el de la estrella michelín...
Y estoy seguro que en la mayoría de ellos se han escuchado las siguientes frases:
- "Chs, oye"
- "¡Eh, tú!"
- "Niño, mi cafelito que llevo prisa"
- "Echa una jarra aquí que este vaso tenía un agujero, JA JA JA JA" (Basta ya de esa gracia, por favor)
- "Invítame a una ¿no?"
- "Vamos (insertar taco tipo hostia o cagondios), que llevo media hora esperando"

Espera espera, que tú, funcionario de turno que por estar tomando un café estás haciendo esperar a alguien en tu trabajo, ¿te enfadas porque el camarero tarda 3 minutos en traerte tu pincho de tortilla?, ¡un poco de sentido!
Es curioso porque el tono y la paciencia baja y sube respectivamente cuando hacemos otro tipo de gestiones.
¿Te imaginas al camarero yendo al médico y que se pusiera a gritar en la consulta "Tú, dame mi receta que tengo prisa", "niña, hostias, llevo dos horas esperando ahí fuera", y después en la farmacia, "oye, ¡podías invitarme al paracetamol joder, que este año ya llevo seis catarros!"

No logro comprender por qué la educación nos va y nos viene dependiendo de la profesión con la que tratemos. Ante todo, son y somos personas, con los mismos sentimientos, el mismo número de manos y pies, y la misma cabeza, sólo tenemos diferente la profesión.

Ay amigos... no hay quien nos entienda; un país en el que 1,6 millones de personas trabajan detrás de la barra, y de empatía y paciencia vamos justitos. Educación es saber que cuando tú sales de tu trabajo, otras muchas personas siguen en el, otros muchos están cansados también, y otros cuantos se desgañitan para que tú tengas ocio. Un poco de calma.

La tríada de la "cultura" en este país siempre ha sido sol, toros y flamenco...; yo añadiría una cuarta marca Spain: la mala educación generalizada hacia la figura del camarero/a. Profesión tan extendida en nuestro país como des-dignificada... ¿por qué? No hay razón.
Me gustaría que todas las personas se pusieran detrás de una barra un mes al menos, para que comprendieran lo que significa aguantar a personas de tan distintos caracteres de manera tan seguida y en muchos casos en diversos estados de embriaguez. No digo que sea la profesión más mártir del mundo, pero sí una de las más comunes al menos en este país y desde luego menos valorada. Si todos se pusieran en esa piel, nadie perdería la educación y buenas formas al hacer algo tan trivial como pedir una caña.

Un poquito de por favor, y de gracias.


viernes, 25 de noviembre de 2016

25N: día internacional contra la violencia de género

En un mundo en el que las mujeres, por el hecho de serlo, cobran menos por desempeñar un mismo trabajo que los hombres;
en un mundo en el que la mujer ha estado o está supeditada al hombre cultural, económica, política y socialmente en todos los tiempos y en todos los lugares;
en un mundo en el que las estadísticas dicen que un 70% de las mujeres experimentará algún tipo de maltrato en el transcurso de su vida;
en un mundo en el que millones de mujeres traspasan las fronteras para ser esclavizadas sexualmente;
en un mundo en el que la libertad de la mujer no existe plenamente, donde se las lapida, humilla, vende, trafica, mata, mutila, rebaja por la sencilla razón de ser mujeres;
en un mundo en el que muchas mujeres que intentan huir de horrores como ser violada, querer el divorcio de un marido abusivo o rechazar un matrimonio concertado significa deshonrar a la familia y que ello le de la legitimidad a la parte masculina de la familia de matarlas por "honor";

en un continente como Europa, en el que el 15% de la población cree que los problemas del hogar deben ser resueltos exclusivamente dentro del mismo;
en un país como España en el que el año pasado fueron asesinadas 60 mujeres por su género, dejando a 50 niños huérfanos;
en un país como el nuestro en el que la brecha salarial es de un 18,1%;
en un país como el nuestro en el que una mujer es violada cada 7 horas; CADA 7 HORAS.

En un rincón, en una ciudad, en un país, en un continente, en un mundo así, la igualdad no existe. Y es un poco indignante que se dedique más tiempo a resolver qué es y qué no es feminismo (que por cierto, según la RAE: "ideología que defiende que las mujeres deben tener los mismos derechos que los hombres"), que a resolver un tema que debería dejar de tener un día marcado en el calendario.

La violencia machista sólo acabará cuando acabe el machismo. Parece obvio, aunque esta visión quiere decir que la violencia en todos los sentidos es el resultado, pero existe una base cimentada en un sistema de valores y comportamientos.
Educación temprana, conciencia social y lucha por la igualdad de sexos.
De esta manera no habrá ni una más, ni una menos.

miércoles, 23 de noviembre de 2016

La muerte de la vida

Es curioso cómo el ser humano trata la muerte.

El paso del tiempo ha convertido la muerte de las personas en un tema tabú, una cuestión lejana y que no conviene abarcar, normalmente fruto del miedo que provoca el fin de la única vida conocida. Las religiones nacen con el fin de calmar el agobio que implica pensar que no hay nada más allá de este mundo, que nuestro cuerpo, nuestras ideas, y nuestro nombre se pierde el día que decimos adiós, para toda la eternidad; es una sensación de vacío que los humanos no somos capaces de albergar.

La muerte como fin se ha convertido en algo banal, un estado que no requiere comprensión o discernimiento, si podemos traficar con todo aquello que la rodea, que es lo que hoy importa. Dar vueltas por el cómo, el cuándo, el dónde, el por qué, estudiar todo el envoltorio y sacar el máximo jugo del plástico, aunque nunca procuremos probar el caramelo. No nos centrarnos en lo que significa desaparecer, no comprendemos que es lo único que nos equipara a todos; que tengamos la peor de las vidas imaginadas, o la mayor fortuna del planeta, la muerte nos deja en el mismo pedestal.

Por eso todos los fallecimientos son semejantes, todos comparten un mismo sentido, y todos ellos deben ser tratados con la compostura de un igual a igual, porque ese momento, por una causa u otra nos llega a todos. 
Ese instante, ese preciso segundo es el que marca el punto y final a una vida que, cuestionable o no, es una vida, y tener en estima la vida de todas las personas, es tener en estima el valor de tu propia vida.

El camino, el trazado que realizamos, los pasos que hemos andado, y el legado que dejamos, eso es otro cantar, y algo que juzgar con objetividad. 

La muerte ni borra nuestro pasado, ni debe escribir más futuro. Sólo es pérdida.


viernes, 18 de noviembre de 2016

Occidente y Oriente, los polos opuestos

La tendencia de nuestro mundo a polarizarse no es nada nuevo, aunque sí nos encontramos en un momento de máxima tensión entre los dos polos. La creación de una civilización occidental y otra oriental totalmente contrapuestas y alejadas en lo cultural y lo social no es más que un signo de la ceguera histórica que mantenemos los seres humanos. En el centro de esta radical separación se encuentra la religión: el cristianismo se convierte en el nexo de unión de los países occidentales, mientras que los países orientales concentran toda la población musulmana.

El afán por separar y dividir a los humanos ha provocado siempre conflictos a muchos niveles y grandes masacres por sustentar el poder del mundo.
Actualmente, las políticas de los diversos países del mundo parecen encaminarse hacia el encerramiento en las propias fronteras, haciendo hincapié cada vez más en los valores de las supuestas patrias, y con señas de identidad muy estructuradas que propician que el que no está dentro de esas líneas imaginarias divisoras de culturas es raro, extraño y no fiable; es el yo, el nosotros, contra el tú, el vosotros.

Esa política, apoyada por algunos medios de comunicación, claves en la transmisión de la información, es la que hace que los comportamientos sociales de los de un bando con el otro sean, cuanto menos, de cautelosos, cuando no directamente xenófobos.

Las medidas tomadas por Europa en una crisis migratoria que hacina a millones de personas atrapadas entre un pueblo en guerra y otro que les da la espalda; el triunfo en el icono del capitalismo de un millonario cuyo único objetivo es destruir la multiculturalidad salvando unos valores nacionales inventados por el mismo y construyendo para ello un gran muro que separe humanos o prohibiendo la entrada de personas por su religión en el país; la colocación de vallas con alambres para que aquellos que utilicen la tierra como modo de supervivencia mueran en el intento; el desarme moral de un proyecto de unión de países con fines supuestamente de libertad, igualdad y democracia y del que ya sólo queda una moneda en común para garantizar un puesto en el comercio internacional... todo ello nos dibuja un paisaje de división difícil de abordar pero sobre todo, difícil de cambiar.

Para poder formar a las personas en el odio, el rencor y la defensa de lo nuestro como lo mejor y lo normal,  el arma más poderosa que existe es el desconocimiento del más allá de nuestro ombligo. Así, en nuestra sociedad es normal que las personas no tengan muy claro qué pasa en oriente próximo, por qué hay guerras y quiénes se enfrentan, quiénes son terroristas y quiénes no...
Pero este desconocimiento va a más: los occidentales no sabemos distinguir entre suníes y chiíes, árabes y musulmanes o islámicos e islamistas. Si abrimos el vaso, metemos todos estos conceptos y mezclamos religión, política y cultura, cerramos y lo agitamos fuertemente... ya tenemos nuestro cóctel preparado: el racismo, la visión del otro polo como el mundo caótico lleno de malas personas porque no son como nosotros, que obviamente somos los buenos. La culminación del despotismo.

Desde luego un imperio acabará cayendo, el de la dignidad humana.





sábado, 5 de noviembre de 2016

Tener una discapacidad en nuestra sociedad

¿Te imaginas ser sordo, estar signando en la calle y que todo el mundo te mirara?
¿Te imaginas ser esquizofrénico y leer absolutas barbaridades sobre tu enfermedad y que todo el mundo te tratara como si fueras a volverte loco y asesinarles en cualquier momento?
¿Te imaginas ser ciego y que caminar por la calle fuera un auténtico calvario?
¿Te imaginas ser tartamudo y que una conversación tan banal como pagar en la caja del súper te supusiera ser el centro de atención y pasar vergüenza?

Vivimos en un mundo en el que salirse de la norma (voluntariamente o por propia naturaleza) implica directamente perder muchos privilegios sociales, levantar barreras inmensas tanto físicas como psicológicas, y sufrir una discriminación, que sea directa o indirecta, buena parte de esas personas sienten o han sentido.

Sólo cuando entendamos que la Lengua de Signos no debe ser exclusivamente de personas sordas para que se puedan comunicar con otros sordos (creando de esta manera una marginalidad de personas con esta discapacidad), sino que sea en nuestra conciencia (la de las personas oyentes) una lengua más, y las personas lo aprendan como tal, superaremos una barrera comunicativa inmensa incrustada en nuestra sociedad.

Sólo cuando las ciudades sean accesibles al 100% para que todas las personas que viven en ellas puedan transitar sin dificultad, habremos logrado ser iguales seamos quien seamos. Cuando una persona en silla de ruedas pueda hacer cualquier desplazamiento sin sentir que es diferente, o cuando una persona ciega pueda cruzar la ciudad sin tener miedo de que la atropellen, estarán pagando sus impuestos no sólo para las personas sin diferente capacidad, sino también para ellos mismos y que su vida diaria sea la misma que la de los demás.

Cuando una persona con autismo, asperger, bipolaridad o síndrome de down trabaje en cualquier empresa sin ser noticia, sin que llame la atención, como cualquier persona sin ellas, superaremos una discriminación laboral insana para nuestro sistema de valores. Sólo cuando la sociedad haga que ellos mismos no se vean a sí mismos como discapacitados, habremos dado un paso hacia apartar de nuestro vocabulario las palabras "anormalidad social".
Porque la normalidad, lo normal, no existe, es un constructo social imaginario; un ente que persigue a cualquier persona que no siga a pies juntillas un dictado que de tan hermético, ni siquiera tiene definición. ¿Qué es ser normal?

Siempre he dicho que mi palabra preferida (en significado) es empatía. Creo que si todos fuéramos empáticos, los problemas del mundo dejarían de ser problemas, porque les pondríamos solución.
Imagínate un mundo en el que, habiendo múltiples personas con muy distintas capacidades, nadie se sintiera alejado de la sociedad y todos fuéramos capaces de vivir sin fijarnos en los demás a no ser que fuera para mejorar su existencia.

Ponte en su lugar nunca para sentir lástima, sino para construir un mundo en el que todos tengamos las mismas oportunidades.


miércoles, 2 de noviembre de 2016

El socialismo imaginario del PSOE

El socialismo le da el poder al neoliberalismo. La paradoja hecha política.
Un socialismo, sin embargo, de boca y segunda sigla, pero hace mucho tiempo que no de acción ni de ideales.
Un PSOE dividido, que enfrenta al bando rancio que se rodea a sí mismo con una soga de corrupción y atrapados en una puerta que si la giras sólo tiene salidas al IBEX 35 por un lado, y a los bancos por el otro, y de cuyo puño ya sólo queda dedocracia; y el otro bando, el que se resistía a ver morir el SO de su nombre. 
Es curioso que una persona como Pedro Sánchez, que de gran político ha estado siempre bastante limitado, vaya a quedar como el héroe del año 2016: así está el nivel.

Si, ya se que España necesitaba un gobierno, que la situación de desbloqueo no podía mantenerse en el tiempo o Europa nos cruzaría la cara, que han sacrificado sus ideales por el bien de El País y bla bla bla... pero, si de verdad les hubiera importado el bien del país, después de unas primeras elecciones con resultados que no daban mayoría a nadie y cuando los pactos se veían inevitables... ¿por qué no hicieron una campaña electoral en las segundas elecciones de amistad y diálogo con el resto de partidos, dejando ver a sus votantes que la opción de la abstención estaba ahí SÓLO POR EL BIEN DEL PAÍS?. Lo siento, pero yo sólo veo una traición a su militancia, a sus bases, a su gente, a los que confiaron en ellos, a los que ni siquiera han preguntado (ni dejado preguntar), y a los que Susana y Felipe han dado la espalda. Dos personas han podido con un partido histórico; los pétalos de esa rosa ya están podridos, y el rojo de su logo es un azul oscuro casi negro.

Si las élites económicas y empresariales están detrás de decisiones socialistas... ya no tenéis derecho ni a abrir la boca para defenderos. Después de una abstención tendréis que aprobar unos presupuestos (realizados por la derecha), y dar la mano a las propuestas de ley de la derecha; casi ná, espero que os recuperéis de esta herida de muerte. Desde luego que gracias a vosotros España se ha vuelto a poner en marcha, a pesar de que algunos nunca nos hayamos parado.


Van a ser cuatro años decisivos y por eso toda España se pregunta: ¿la cobra de Bisbal a Chenoa fue de verdad?

jueves, 20 de octubre de 2016

Machismo y acoso

No, ella no se ha vestido con la falda corta para provocarte.
Ella tampoco debería tener miedo de ir sola por la calle de noche, y de tener que "avisar cuando llegue".
No, Laura no es una guarra por acostarse con los hombres que ella quiera.
Azahara no debe dar explicaciones de por qué no quiere ser madre.
María no amamanta en público para que tú le mires los pechos.
Ruth no baila en la discoteca para que todos la miren.
Judith no tiene por qué pasar primero por la puerta gracias a la caballerosidad del hombre, ni esperar que él le retire la silla en el restaurante.
Rebeca, que tan sólo tiene cinco añitos, no debe recibir cocinitas ni bebés como práctica para el futuro, para ser una buena mujer.
Esperanza no tiene por qué callar ante los "piropos" que le suelte un desconocido por la calle; no es un alago.
Susana no se ha pintado los labios de rojo putón.
Carlota no se ha "pintado como una puerta" para que tu la mires más.
Estrella, siendo prostituta, no la convierte en tu esclava.
Nerea no tiene por qué darte explicaciones de cómo va vestida; es tu pareja, no es tuya.
Belén ha dicho no, y no ha querido decir que sí.

Belén ha vuelto a decir que no, y tu ya has dejado de ser un hombre.

jueves, 13 de octubre de 2016

12 de Octubre, la eterna división

¿Por qué celebramos el 12 de Octubre? ¿Para rememorar el "descubrimiento" de América? ¿Para ensalzar La Hispanidad y lo que significa? ¿Como excusa para no ir a trabajar?
En realidad todo eso... y nada. Últimamente celebramos este día para que defensores y detractores de esta fiesta se tiren los trastos a la cabeza, para seguir infundando odio entre la derecha y la izquierda, entre los que sacan la bandera a pasear con todo el orgullo y los que no, los que se sienten más patriotas por emocionarse al ver al ejército y los que no les interesa.

Ayer se celebró el paraguas de Cifuentes, la no asistencia de Podemitas, el atuendo de la reina, el saludo Rajoy-Susana Díaz, celebramos nimiedades.

Cómo explicar que no es más español el que sube la bandera de España a redes el 12 de Octubre pero el resto del año no contribuye a construir un país mejor; que no se trata de colores ni de telas, que no existe una "españolidad", que todos queremos un país justo y libre. Que es igual de español el de derechas y el de izquierdas; el sargento, el barrendero y el pintor; el alcalde y el indigente, el que ondea la rojigualda y el que lo hace con la tricolor, el catalán y el castellano, el que va a la fiesta y el que no está de acuerdo con ella. Ninguno es más español que otro, aunque dediquéis mucho tiempo a intentar que pensemos lo contrario.

Entended que luchar por tu país, porque los seres que lo habitan lo hagan de la mejor manera posible, fomentar la igualdad en todas sus expresiones, las libertades, y la justicia, también es ser patriota, y amar tu patria. 

Y es que esta fiesta no sólo se cimienta sobre un hecho histórico un tanto escabroso y que cambió el rumbo de todo un continente para el interés de un imperio déspota, etnocéntrico y racista, sino que también se basa en una idea tomada de la dictadura sobre unos supuestos valores patrios superiores y de tintes imperialistas. Dónde quedó aquella idea de Hispanidad prefranquista basada en el hermanamiento de las repúblicas de habla hispana, de fraternidad entre pueblos y de lucha por la paz, después de una historia de guerras.

Esa es la fiesta que quiero para mi país. Una en la que importe menos la fecha en la que se celebra e importe más el sentido, una fiesta que aporte y no que reste grandes fondos de las arcas públicas.
Una fiesta donde todos se sientan representados, donde no se rivalice, no se odie, y sirva para unirnos y construir un país mejor.

Y recordad que es igual de español el que va al desfile del 12 de Octubre que el que va a una huelga a exigir sus derechos.

sábado, 8 de octubre de 2016

Redes sociales y la excesiva positividad

Las redes sociales se han convertido, en poco tiempo, en el eje de la vida de las personas. Si, digo eje y central. Nos levantamos mirando twitter, hacemos el descanso del trabajo ojeando facebook y nos preparamos un rico y bonito plato para subirlo a instagram y después, si eso, comérnoslo.

Ayer fue el día internacional de la sonrisa, y os invito a todos a que sonriáis, ayer, hoy y cada día, siempre con algún motivo. La sonrisa suele implicar felicidad, despreocupación, alegría o vitalidad al que la desprende, e incluso al que la recibe, como una muestra de agrado. 
Pero, ¿por qué mentimos cada día a las personas de nuestro alrededor?. Me refiero a mentir a través de una pantalla, a Whatsapp. Cada día escribimos decenas, centenas de "jajaja" a nuestros amigos y familiares, dando un feedback irreal, dando a entender que nos estamos "muriendo de la risa" y en realidad nuestra cara no ha movido ni un solo músculo, ni lo más mínimo.
Cada día nos vemos bombardeados en redes por mensajes de positividad, de empezar las mañanas bailando, de trabajar sólo alegremente, de dibujar un halo a nuestra vida de felicidad y una cierta pedantería que a mi me tiene sorprendido.
Sorprendido porque son esas mismas personas que después te encuentras por la calle y no paran de quejarse sobre su vida, sobre sus trabajos, sus sueldos, sus rutinas y sus fines de semana vacíos. Y es curioso, te los imaginas tirando el despertador cada mañana con una mano mientras con la otra suben un mensaje positivo a las redes con su café de fondo.

Las redes sociales nos han hecho levantar un poco los pies del suelo, contemplar el mundo desde unos ojos que a veces parece que no son los nuestros. Mi impresión es que pretendemos dar una imagen de nosotros mismos de personas totalmente felices, motivadas, ilusionadas por todo... y eso no es creíble.
Lo importante en la vida no es ser feliz, si no ser realista. Adaptarse a las situaciones que vamos viviendo con las emociones adecuadas, aprender a reconocerlas, gestionarlas y expresarlas de manera natural.
Si dulcificamos todo, corremos el riesgo de no ser capaces de reconocer y actuar en situaciones de tristeza, miedo o ira y con ello, nuestra conducta social física podría pasar por extraña, rara o excéntrica en el mejor de los casos.

(Para los que estén pensando: aquí viene el tío que más usa las redes sociales a contarnos bobadas; si, no me excluyo, la autocrítica nunca es una enemiga)

Sonriamos, lloremos y gritemos, a su debido tiempo. La mejor forma de vivir es sintiéndonos vivos.

martes, 6 de septiembre de 2016

Tiempo de política

Y la política entró en nuestras casas como nunca; resulta que todos queríamos opinar, que la situación de este país nos estaba desbordando, y nos estábamos cansando por encima de sus posibilidades.
Decidimos, allá por 2011 que nos interesaba lo que pasaba con nuestro dinero, lo que se hacía con el. El surgimiento del 15-M removió nuestras conciencias, y la fundación de un nuevo partido que subía como la espuma llamado Podemos originaba esperanza y desconcierto a partes iguales en la población.

Cientos de casos de corrupción, el enfado de un país sumiso harto de la pasividad política, hicieron que los españoles maduraran políticamente (a pesar de que a unos cuantos, no sé la razón, no les gusta que el resto opinen si no tienen el grado en ciencias políticas o en económicas)

La política se convirtió durante mucho tiempo en el tema central en cualquier corrillo, de todas las edades y de todas las clases. Pero cuando las cosas se alargan tanto y el tema se desgasta... las personas se cansan.
Y así, dos procesos electorales después, y a las puertas de un tercero, a la gente ya le da igual, si gobierna uno, el otro, el que tira a la moderación, el extremista, el independentista, el azul, el morado o el amarillo fosforito. Porque la percepción de la población es que el saco es el mismo, simplemente se ha hecho más grande, y aquellas sonrisas y esperanzas, se han convertido hoy en indiferencia.

Voy a ser claro; en las primeras elecciones voté ilusionado por primera vez, y no hubo respuesta por parte de los representantes a los que elegimos democráticamente. Entendí que al no haber acuerdo, podíamos ir a unas segundas elecciones aunque no me parecía lo justo, pero volví a votar, y a pesar de la decepción (personal) de los segundos resultados, España respondió otra vez. Señores, a los ciudadanos no les pueden pedir que trabajen más. Lo que hay es lo que hay, y ya no se trata de ceder, de coger el bastón de mando, de ser vicepresi o ministro de no se qué; lo que se quería era la pluralidad, el mapa de colores, y ahí está, y no saben qué hacer con el, tienen las piezas, pero ver el puzzle terminado no les compensa a ninguno, y a todos ya nos empieza a dar igual; total, el desgobierno no ha paralizado el país (cuidado con ésto, igual la gente se ve mejor sin gobierno y la idea de una anarquía deja de ser una locura)

¿Terceras elecciones? Estupendo, pero con, absolutamente, todos representantes nuevos. Si nadie se pone de acuerdo, que lo intenten otros, que sean otras personas las que pacten y lo intenten. Si no, corren el riesgo de que los españoles dejemos de creer en esta democracia... una vez más.